julio romero de torres

En el día de hoy vamos a descubrir uno de los personajes más representativos del arte cordobés. Una figura que se ha convertido en uno los ilustres más importante de Córdoba. Hoy no hablamos de otro pintor que el gran Julio Romero de Torres.

Breve biografía del pintor

Julio Romero de Torres nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874. Su padre era Rafael Romero Barros, pintor y entonces director de la Escuela Provincial de Bellas Artes y del Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba, puesto que heredaría nuestro ilustre de hoy. Su madre, la sevillana Rosario de Torres Delgado. Desde muy joven, su padre instruyó tanto a él como a sus hermanos en el mundo del arte y de la música, creciendo en un entorno de fuerte carga cultural. Es de su padre de quien hereda ese realismo tan característico presente en sus paisajes y bodegones.

Su obra evoluciona con él y los diferentes movimientos artísticos de la época, empezando por una pintura realista regionalista de tradición andaluza, hasta adherirse a la estética de la generación de 98, el impresionismo y el modernismo posterior. Estas etapas se pueden distinguir perfectamente, siendo la primera y de juventud la que se prolongó hasta 1907, año que da paso a su etapa de madurez. Su última etapa finaliza en 1930 con su obra más famosa, La Chiquita Piconera, muriendo al poco tiempo el 10 de mayo de ese mismo año por una enfermedad hepática a la edad de 56.

Sus creaciones se caracterizan por un dibujo preciso en composiciones y colores equilibrados en tonos azulados, verdosos y negros, realizando un continuo tributo a la copla popular.

La obra que lo hizo famoso

Durante un gran período de tiempo, el arte de Julio Romero de Torres se encasilló como un gran retratista y expresión del tópico andaluz de la época. Sin embargo, en los últimos años se ha revelado la enorme sensibilidad del pintor cordobés para expresar las tensiones psicológicas del ser humano y sus cuestiones sociales. El valor de su obra radica en el retrato de mujeres y escenas costumbristas de la Andalucía de entonces sirviendo así de referente histórico para conocer el testimonio cordobés de la sociedad de entre siglos. Es su arte de la representación andaluza lo que le lleva al reconocimiento de su obra, además de la técnica precisa que trabaja el pintor.

La calidad de su obra y su infinidad de trabajos hacen de él un pintor de renombre, con numerosos cuadros que destacar. Pero si tenemos que hablar de sus cuadros más famosos, debemos destacar La Musa Gitana, Amor místico y amor profano, El Poema de Córdoba, Marta y María, La saeta, Cante hondo, La consagración de la copla, Carmen, y como no, La Chiquita Piconera. Su obra más cotizada fue la de la Fuensanta, ya que se utilizó como la imagen del billete de 100 pesetas de la época.

julio romero de torres cuadros
La Fuensanta en billetes de 100 pesetas

A continuación, daremos un paseo por la evolución de su obra y sus cuadros más importantes.

Cuadros de Julio Romero de Torres

La siesta y Pereza andaluza del año 1900, son dos de sus primeras obras que guardan semejanzas compositivas, tratamientos de color y aportaciones de la pintura luminista con Mal de amores, cuadro que representa una alegoría de las tres edades de la mujer bajo un tono melancólico y contexto del desengaño amoroso. También realiza murales para el Círculo de la Amistad de Córdoba bajo este manto de características pictóricas dedicados a la literatura, la música, la poesía, la escultura y el arte en torno al año 1905.

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La siesta | Pereza

Si hay algo que acompaña a Julio Romero de Torres en más de una ocasión, es el escándalo y provocación que se le atribuía a su obra. Su cuadro Vividoras de amor es rechazada por ser calificado como inmoral de la Exposición Nacional de 1906. En él representa a las prostitutas de un prostíbulo.

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Vividoras del amor

En 1907 da paso a su etapa de madurez con la obra Nuestra Señora de Andalucía tras sus viajes a Italia, donde su estilo queda prácticamente definido. En 1908 obtiene un importante reconocimiento de la mano de la Exposición Nacional, quien le otorgó su primera medalla por su obra La musa gitana.

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La musa gitana

En 1916 se instala en Madrid donde representó el pabellón español en numerosas exposiciones internacional de París y Londres. Algunos de los cuadros más representativos de esta época son La consagración de la coplaLa saetaCante hondo o Nocturno. Son años en los que la exaltación de costumbres andaluces y tradiciones populares como el flamenco, la copla o el toreo inundan su obra. También es la etapa donde la mujer cordobesa cobra protagonismo en sus pinturas siendo conocido como el pintor del alma de Andalucía.

Algunas de las obras de esta época son Samaritana, La niña de la jarra y Naranjas y limones. En todas ellas refleja la combinación de la belleza andaluza con la melancolía característica de estas mujeres. Muchas de estas obras se consideraban escandalosas debido a la profunda y misteriosa mirada que conseguía trasmitir a través de ellas. Esto, unido a la carga erótica que ofrecía su semidesnudez y el deseo oculto en su mirada provocan la creación de figuras llenas de alegorías de sensualidad, pasión y pecado.

Ya en su último año de vida, pinta la Chiquita Piconera, una de sus obras más conocidas resume su concepción histórica. La modelo nos mira de forma directa pero sosegada repleta de símbolos característicos de la cultura andaluza con el fondo de un atardecer en la rivera de Córdoba.

Son muchas las obras que nos dejamos en el tintero, pero por suerte, la capital cordobesa cuenta con el Museo de Julio Romero de Torres en plena Plaza del Potro, que nos permite realizar un recorrido por su vida y sus numerosas obras.

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